miércoles, 21 de octubre de 2009

DULCE REMEDIO

El burrito es milagroso. “Con esto puedes tener gemelos y hasta trillizos”, revela con picardía el chaqueño Carlos Sandro Borda Valdez y degusta un poco de la miel de la abeja, conocida por los guaraníes como “hatai” o “burrito”, a la que se le atribuyen poderes afrodisíacos en el sur del país.

Borda muestra un frasco con la jalea de la Scapto trigona spp, el nombre científico de este insecto nativo de la provincia Gran Chaco de Tarija, donde su melaza es uno de los principales alimentos en la cultura guaraní.
Si bien su fama ha convertido a la abeja burrito en la más popular entre el público masculino, la más consentida es la señorita o Tetragonisca angustula. “Hay mucha gente que se curó de las cataratas con las gotitas de su miel”, sostiene Borda, coordinador del proyecto Aprovechamiento Sostenible de Especies Melíferas en Villamontes. Esta iniciativa, financiada por la Fundación Puma y la Prefectura de Tarija, beneficia a 64 socios de siete comunidades del municipio de Villamontes.
Burritos, señoritas y negrillos (Trigonas sp) forman parte de las especies meliponas con las que trabaja el programa para su primera cosecha de agosto de 2010. En tanto, continúa la producción de 12 mil kilos anuales de miel de las extranjeras Apis melíferas, que a diferencia de las primeras tienen aguijón y pican.

Las abejas son sus amigas

Juan Cruz Carvajal (45 años) sabe de abejas como pocos. “Son mis amigas y ellas me reconocen cuando reviso los panales, por eso no me pican”, explica el apicultor, para quien estos animales son sensibles e identifican el aroma particular de las personas. “Reconocen a sus dueños y creo que hasta saben qué tipo de jabón utilizo”, dice.
Otros son más ocurrentes. “Yo les pongo nombres a mis colmenas. Tengo cinco Melisas y dos Bertitas y al entrar las saludo: ‘Hola mis amores, ¿cómo están?’ y así no se ponen bravas. Hay que tratarlas como a las mujeres... con cariño”, suelta Amado Escalante Padilla (59), otro apicultor.
Cruz posee en su propiedad de Taihuati —a media hora de viaje de Villamontes— diez colmenas con las cuatro especies. Su comunidad es una de las siete donde se lleva adelante el plan de aprovechamiento de los bosques mediante la meliponicultura o la cría de las especies nativas (señoritas, negrillos y burritos) junto a las extranjeras. La ejecución del programa, que cuenta con un financiamiento de Bs 991.446,50, ha demostrado que originarias y extranjeras pueden convivir en la provincia tarijeña Gran Chaco.
“Mis apis ya están amansadas, ya no me pican”, afirma Juan Cruz, apoyado en sus muletas. El técnico apicultor, en su adolescencia, perdió la pierna derecha a causa de la mordedura de una víbora, pero ha resistido más de un ataque de las abejas.
Con esa experiencia, Cruz reafirma que la cría de estos animales no es un juego de niños y recomienda a los primerizos en el oficio llevar siempre protección. “Si alguna vez te atacan, lo que debes hacer es quedarte quieto hasta que ellas se vayan”.
Hace un tiempo, las señoritas estaban a punto de desaparecer y todo por los meleros. “Nosotros somos apicultores, no somos meleros, esos que voltean los árboles para llevarse la miel y que ponen en peligro la flora y la fauna. Nosotros no hacemos eso”.

Enfermeras voladoras

Para los guaraníes no existe la infertilidad. Sus antiguos sabios transmitieron por generaciones la mejor cura para las mujeres que no pueden concebir hijos. El secreto está en la miel de la burrita o Scapto Trigona spp —la hembra del burrito, el de los poderes afrodisíacos—. “Si una mujer no puede tener hijos, sólo debe consumir esta jalea y el problema se corrige”, explica Carlos Borda mientras enseña las colmenas en la comunidad de Chimeo.
Las abejas nativas son pequeñas boticas voladoras en la zona chaqueña. A la picadura del burrito se le atribuye un alto poder energético. En tanto, recomiendan una gotita diaria de miel de las señoritas para eliminar de raíz las carnosidades en la vista que pueden crecer hasta convertirse en cataratas. Al consumir miel se excluyen también las úlceras estomacales. “Limpia el organismo por dentro”, asegura el coordinador del proyecto melífero.
Esas cualidades se suman al tradicional uso de la jalea como expectorante para la garganta y los problemas de amígdalas y pulmones; en este caso, el almíbar que producen los negrillos y las extranjeras es el recomendado.
Los apicultores esperan para el 2010 su primera cosecha de las nativas; se prevé obtener dos kilos de miel por colmena. Si se toma en cuenta que son 64 socios y que cada uno tiene al menos diez nidos, la primera producción alcanzaría los 1.280 kilos.
Para los granjeros, el horizonte de la miel se amplía porque su asociación entrega ahora parte de su producción al Ministerio de Salud y Deportes, como uno de los componentes del subsidio de lactancia. Eso, sin tomar en cuenta el polen, propoleo, champús, jabones, caramelos y otros derivados que el próximo año se venderán en todo el país.

Extranjeras amansadas

Los 40 grados centígrados y la flora y fauna en el Chaco son el dulce de las abejas. Los bosques de la serranía del Parque Nacional Aguarague —donde abundan el cedro, el roble, el lapacho rosado y el palo blanco, entre otras especies maderables— otorgan las mejores condiciones para estos insectos. “Los árboles garantizan la producción de miel, las abejas polinizan flores y mientras más flores, más miel habrá”, deduce la apicultora Carina Ordóñez.
Entre las nativas y las extranjeras, estas últimas son las que más éxito tienen en tierras tarijeñas. Llegadas a mediados del siglo XIX desde España, Portugal e Italia a Bolivia, las Apis melíferas se reprodujeron en los sectores tropicales y subtropicales del país y en la actualidad son las que más rinden. Si el año pasado, la asociación produjo 12 mil kilos de miel extranjera, la meta para este 2009 es llegar a 15 mil kilos.
Los apicultores pueden captar hasta 40 kilos por colmena de apis en un año, a diferencia de los dos kilos que dan las nativas. Ahora que la miel de las especies locales irá al mercado medicinal, la asociación espera incrementar sus socios de 64 a 80.
Por el momento, la miel que producen las abejas extranjeras sólo se puede comprar en el mercado central de Villamontes.

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